Mario Noel Rodriguez

MARIO NOEL Rodríguez Mejía nació en la noche del 18 de julio de 1955, en la ciudad de San Salvador, en el hogar formado por el ebanista Francisco Rodríguez y Francisca Mejía.
Iniciado en las actividades literarias y artísticas desde 1971, fue miembro de la revista literaria El papo, redactada en la capital salvadoreña por varios jóvenes escritores. Al final de esa década, algunos de sus poemas fueron recogidos por Horacio Castellanos Moya en la antología La margarita emocionante (San Salvador, Universitaria, 1979).
Su poesía se ha visto influida por la música y la literatura de su tiempo vital, por lo que no es raro encontrar en ella referencias a Roque Dalton, Alejandra Pizarnik, Julio Cortázar, el jazz contemporáneo (Chick Corea, Pat Metheny, Jean-Luc Ponty, Bill Evans, Al DiMeola), Fito Páez y más.
Dedicado a sus inconclusos estudios de Literatura en la Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas" (UCA), desarrolló labores comunicativas en agencias de publicidad, universidades y organismos gubernamentales de El Salvador.
Fundador del grupo literario Tareya -con el que desarrolló varias actividades memorables, de corte surrealista-, se define como un "desgenerado" o carente de una generación literaria definida, aunque la feroz crítica intelectual establecida durante el conflicto armado lo ubicó entre los integrantes de la llamada "generación esencialista".
Debido a esa categorización, formuló sus propias ideas estéticas y literarias en torno a una "teoría del salmonismo", donde se autocomparaba con los salmones que nadan contracorriente. En respuesta, dichas ideas fueron tipificadas como burguesas y ahistóricas.
Fue productor y conductor del programa radiofónico semanal Verso libre, transmitido desde San Salvador por Radio Clásica, como un espacio que facilitaba el diálogo literario y artístico en medio de una sociedad sumida en una cruenta guerra. Cesó sus emisiones en 1992, casi al mismo tiempo que se produjo la firma de los Acuerdos de Paz en Chapultepec (ciudad de México). Varios años más tarde, apareció un grupo literario con el mismo nombre, lo cual fue considerado por el poeta-locutor como un reconocimiento para su trabajo de esos años.
Con su esposa Teresa Aguilar, procrearon a Noelia, Mario y Pablo.
En julio de 2000 falleció su progenitor, a quien le dedicó el trabajo Copas a la muerte de mi padre, aún inédito e inspirado en los clásicos versos del español Jorge Manrique.
Aunque el grueso de su obra literaria está dedicado al quehacer poético, también ha cultivado la narrativa, el ensayo y el periodismo cultural. También ha escrito sobre plástica contemporánea salvadoreña, lo que le ha permitido conocer de cerca las pinturas de algunos de sus creadores más destacados, como Benjamín Cañas, César Menéndez, Walterio Iraheta y otros.
Sus poemarios La cueva del tiranosaurio (1979), Cuaderno (1982) y Rayo que no cesa (1990) obtuvieron los máximos galardones poéticos de los Juegos Florales de Zacatecoluca (departamento de La Paz). También se hizo acreedor a sendas preseas literarias en los Juegos Florales de Apopa, San Miguel (1988), Nueva San Salvador (1989) y Usulután (1996), este último logrado gracias a su colección de cuentos El plato nacional y otros cuenteretes.
Su libro Nombre de guerra se agenció el primer premio de ensayo en el concurso de homenaje a Roque Dalton, organizado por la Universidad de El Salvador en 1988. Después, su poemario Parábolas a la luz de la vida (1989) y su libro de testimonio Carta después de la crucifixión merecieron sendos galardones en el certamen literario anual "Reforma", organizado por la representación local de la Iglesia Luterana.
Entre sus preseas internacionales se cuentan el Mejor Envío Extranjero para el certamen de la Caja de Compensación "Javiera Carrera" (Santiago de Chile, 1984) por su poemario Salarrué; los premios poéticos de los Juegos Florales Hispanoamericanos de Mazatenango (Guatemala), conferidos a sus libros Hambre de vivir (1992) y La costilla (1994); el máximo galardón poético de los Juegos Florales Hispanoamericanos de Quetzaltenango (Guatemala) por Estado Vallejo (1997) y dos premios de poesía, otorgados por el Club de Leones de Buenos Aires (Argentina) a sus obras Alejanía (2000) y Roque Dalton (2001).
Sus otros poemarios publicados abarcan a Crónica de un actor (1979), Poesía rosada (1983), Por aquí pasaba un río (1990), Este andar sobre las aguas (1992), Epitalamio (poemas, 1993), In promptu (libro único-objeto de arte, creado junto con el pintor salvadoreño Francisco Reyes, 1995. Fue adquirido por la capitalina Fundación "María Escalón de Núñez"), Foto movida (2000), Las escobas no son tan sexuales como las pintan (collage, 2001) y Agítese antes de leer (poemas y relatos, 2001, libro conmemorativo de sus tres décadas como escritor).
Algunos de sus poemas fueron traducidos a la lengua portuguesa por Thiago De Mello.

Colaborador de varias publicaciones periódicas y prologuista de varios jóvenes autores nacionales, participó en el X Festival de Poesía (Medellín, Colombia, 2000) y en la XIV Feria Internacional del Libro (Santafé de Bogotá, Colombia, 2001).