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Mercedes Durand
MERCEDES DURÁN Flores nació el 9 de agosto de 1933, en la 4a. calle poniente no. 113 (hoy 1107) del barrio El Calvario (San Salvador), en el hogar compuesto por Ramón Durán Guinea y María Sara Flores de Durán.
Con inquietudes musicales y poéticas desde los siete años de edad, obtuvo el título de maestra normalista, educadora y especialista en educación para adultos en la Escuela Normal de Maestras "España", de San Salvador (1950).
Formó parte del grupo salvadoreño Octubre, integrado en 1950 por Ítalo López Vallecillos, Orlando Fresedo, Waldo Chávez Velasco, Irma Lanzas, Eugenio Martínez Orantes, Álvaro Menéndez Leal, Jorge A. Cornejo, Danilo Velado y los pintores Camilo Minero y Luis Ángel Salinas.
Medio lustro después, junto con varios de esos jóvenes intelectuales fueron integrantes de la autodenominada Generación Comprometida.
Para esa misma década estudiantil, Mercedes y Mauricio de la Selva -su futuro primer esposo (1952-1958), con quien procrearía a Josif, desaparecido desde hace sus años adolescentes- iniciaron el programa Poesía joven de Cuscatlán, en la radio comercial Radio Victoria (YSI), a la vez que colaboraban en los periódicos juveniles que circulaban en los colegios e institutos capitalinos de entonces: Vanguardia, editado en el Colegio "Marcelino García Flamenco", era dirigido por Mauricio de la Selva, Alma joven, -a cargo de Waldo Chávez Velasco, que circulaba en el Colegio "Francisco Gavidia"- y Antorcha, -de Ítalo López Vallecillos, publicado en el Instituto Nacional "Francisco Menéndez"-.
Desde el viernes 22 de febrero de 1952 hasta el año de 1958 residió en la capital mexicana, becada por el gobierno salvadoreño del coronel Óscar Osorio para realizar sus estudios de Licenciatura en Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Desde la lejanía, fue colaboradora de la segunda época de las revistas Hoja (San Salvador, 1956, dirigida por Ítalo López Vallecillos) y Semana (San Salvador, 84 números publicados por José Luis Urrutia, entre el 11 de diciembre de 1957 y el 22 de junio de 1959).
De vuelta en el país, de 1960 a 1970 trabajó en la Universidad de El Salvador (UES) como catedrática en la Facultad de Humanidades; directora de Difusión Cultural e integrante del consejo de la Editorial Universitaria.
Ganadora del primer premio de poesía en los Juegos Florales de Usulután (febrero de 1960) y del segundo galardón poético de los Juegos Florales de Nueva San Salvador (diciembre de 1960, con sus Poemas de la ciudad y el viento, presentados bajo el seudónimo "Sebastián Artiga"), se desempeñó como conductora de los programas televisivos Hacia la libertad por la cultura, difundidos por canal 4 y la Universidad de El Salvador a partir de diciembre de 1960.
También fungió como directora de la revista Vida universitaria (1961), redactora de mesa y colaboradora de La Prensa Gráfica; jefa de información y redactora del diario Tribuna libre (1965), colaboradora literaria de El Diario de Hoy, periodista y productora de programas de televisión, redactora de publicidad comercial y delegada salvadoreña ante el Congreso Latinoamericano de Escritores (Caracas, Venezuela, 1970).
Casada en segundas nupcias con el abogado y socialista salvadoreño Mario Salazar Valiente, tras la intervención militar y cierre del Alma Mater salvadoreña (julio de 1972) se radicó de nuevo en la capital mexicana y se dedicó de lleno a la docencia y al periodismo.
En 1976, asistió en la ciudad de México a la reunión fundadora de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP). Casi dos décadas después, el 20 de septiembre de 1995, se convirtió en fundadora y consultora especial latinoamericana de la Asociación para la Unidad de Nuestra América (UNA-México).
Colaboradora de Excélsior, El nacional y la Revista de cultura mexicana, trabajó como redactora en El día y en noticieros para televisión, como correctora de estilo en varias casas editoriales y como productora y conductora de programas radiofónicos para Radio UNAM (860 khz AM y 9600 khz OC, banda internacional de 31 metros), entre ellos uno de actualidad latinoamericana, titulado Enfoque internacional, transmitido los martes de las 9:30 a las 10:00 de la mañana.
Se desempeñó como profesora de carrera adscrita al Centro de Estudios de la Comunicación, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la misma universidad mexicana, donde también se encargó de las relaciones universitarias en Difusión Cultural y fue secretaria particular del director de Filosofía y Letras, además de fungir como jefa del Departamento de Difusión de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.
En 1992, tras la firma de los Acuerdos de Paz, regresó a San Salvador, con la intención de residir de forma permanente en su suelo natal. Ese retorno lo realizó en compañía de su esposo, quien, al siguiente día, falleció a causa de un ataque cardíaco. Esto ocasionó el regreso de la escritora hacia la capital mexicana, sin esperanza de asentarse más en su patria nativa.
Entre sus libros publicados se encuentran Espacios (poesía, México D. F., Los Presentes, 1955); Sonetos elementales (plaquette poética, San Salvador, 1958, ilustrada por el pintor Carlos Cañas); Poemas del hombre y del alba (poesía, edición mimeográfica, San Salvador, 1961); Las manos en el fuego (poesía, junto con David Escobar Galindo, 1969, premiado con mención de honor en el Certamen Nacional de Cultura 1967, galardón conferido por los escritores Ernesto Cardenal, Fernando Alegría y Carlos Pellicer); Las manos y los siglos (poesía, México, 1970. Bajo el título Sinfonía del trabajo, obtuvo mención de honor en el Certamen Literario de la Comunidad Latinoamericana de Escritores y la revista "Ecuador"); Juego de ouija (cuento, San Salvador, 1970), Todos los vientos (antología poética, San Salvador, 1972); A sangre y fuego (poesía, 1980), Sarah, la luna, la muchacha y otros poemas (Centro Editorial Universitario de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 1982), La guerrilla de las ondas y otros ensayos (San Salvador, s. f.) y una novela, incompleta al momento de su muerte.
Uno de sus poemas -titulado Vengo del viento- fue musicalizado por el español Gabriel Sopeña, quien lo incorporó en su disco Orillas: trece poemas de mujeres hispanas (Zaragoza, 1998, con 92 págs. e ilustraciones en blanco y negro), en el que se contó con la participación de las voces aragonesas de María José Hernández, Ludmila Mercerón, Carmen París y Elena Rubio.
Falleció en la ciudad de México, el miércoles 7 de julio de 1999, a consecuencia de una peritonitis. Sus cenizas fueron repatriadas el día 8, puestas en velación en una funeraria capitalina y sepultadas el sábado 9, en el cementerio privado Jardines del Recuerdo.
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