Miguel Angel Espino

NACIÓ EN la ciudad de Santa Ana, el 17 de diciembre de 1902. Fue el tercer hijo de los ocho que procrearon el poeta y docente Alfonso Espino (¿?-San Salvador, 23.marzo.1946) y la profesora Enriqueta Najarro de Espino (¿?-julio.1939), ambos descendientes de familias guatemaltecas y salvadoreñas con fuertes raíces poéticas, docentes y médicas.
Sus hermanos Rubén y Alfredo nacieron en la cabecera departamental de Ahuachapán, mientras que él, Hortensia, Aracely, Alfonso, Zelmira y Adalberto vinieron al mundo en la cabecera santaneca.

Desde 1909 hasta 1914 realizó sus primeros estudios en la casa familiar y en el Liceo Santaneco, dirigido por Salvador Vides. En 1915, la familia se traslada a San Salvador, donde el joven escritor es admitido en el área de formación docente del Instituto Normal Central de Varones. El director de esta institución, Juan Ramón Uriarte, desempeñó un papel importante en la formación del futuro escritor, al ponerlo en contacto con los clásicos griegos y con pensadores hispanoamericanos como Vasconcelos y Rodó.
Su tesis de graduación del Instituto Nacional fue Mitología de Cuscatlán (1918), publicada al año siguiente por la editorial capitalina Cuzcatlania, dirigida por el dramaturgo José Llerena h.
En 1921 inició sus estudios de Leyes en la Universidad de El Salvador, a la vez que se dedicó a escribir para periódicos como Diario Latino (1890), Diario del Salvador (1895), La Prensa (1915) y Queremos (1927), al igual que para las revistas Cuzcatlania (1919), Atlacatl (1921), Lumen (1926), Cactus (1933) y Espiral. En estos medios difundió muchas estampas de provincia, las que años más tarde reunió en el libro Cómo cantan allá (1926) y a las que alguna vez calzó con un fugaz nombre literario "Miguel Ángeles Pino".
Gracias a su antiguo maestro, Juan Ramón Uriarte, quien fue nombrado máximo jefe de la Dirección General de Correos, el joven escritor comenzó a trabajar en esa dependencia gubernamental (1922), a la vez que fungió como administrador de un centro editorial -fundado por Uriarte y el escritor y químico Julio Enrique Ávila- y como corrector de pruebas y redactor en el periódico El día, donde estuvo bajo la mano directriz de Alberto Masferrer hasta febrero de 1926.
Cuando Uriarte fue designado ministro plenipotenciario de la Legación salvadoreña en la ciudad de México, gestionó una beca para Espino (diciembre de 1927) y el cargo de agregado a dicha representación diplomática (enero de 1928). En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Espino corona su carrera en Jurisprudencia, en el mismo año en que su hermano Alfredo se suicida en San Salvador (1928).
Encargado de negocios de El Salvador en Guatemala (diciembre de 1931), en noviembre de 1932 contrajo nupcias con la mexicana María Luisa Nieto, con quien procreó a sus hijos Alfredo, Isbelia y Miguel Ángel.
Junto con el profesor Francisco Espinosa y el químico guatemalteco Adolfo Pérez Menéndez, dirigió el gubernamental Diario nuevo (1933-1944), en el que colaboraron Raúl Andino, Arturo Ambrogi, Claudia Lars, Manuel Sevilla y Miguel Ángel Chacón. Fue corredactor de El amigo del pueblo (San Salvador, 1936) y jefe de redacción de El gran diario (San Salvador, 1939).
Ganador de la Flor Natural en los Juegos Florales Agostinos de San Salvador (con su prosa La ciudad visionaria, julio de 1936 y con su poema Mensaje de la tierra dormida, julio de 1937).
Fue autor del folleto José Simeón Cañas, padre de los esclavos (Guatemala, Cultura, 1938 y San Salvador, Departamento Editorial del Ministerio de Cultura, 1955). Luego de tres años de negociaciones y contratos, en 1940 la editorial Ercilla de Santiago de Chile le imprimió su novela poemática Trenes, que le valió honrosos comentarios periodísticos en los ámbitos nacional y centroamericano.
Dos años más tarde, en 1942, la Tipografía Nacional de Guatemala le publicó las 330 páginas de su novela de crítica social Hombres contra la muerte, cuya edición fue secuestrada e incinerada casi en su totalidad, por órdenes del dictador Jorge Ubico, quien la consideró "revolucionaria", alarmado por su ubicación narrativa en Belice, una excolonia británica que Espino nunca conoció. En diciembre de 1940, el manuscrito de esta extensa obra narrativa había sido escogido para representar a El Salvador en el Concurso Internacional de Novelas Inéditas, organizado por la Oficina de Cooperación Intelectual de la Unión Panamericana (Washington D. C.) y la casa neoyorquina Ferrer & Reinhart, certamen que fue ganado por El mundo es ancho y ajeno, de Ciro Alegría.
Un cuento suyo, Niños de sombra, fue galardonado y publicado por el diario mexicano El nacional, poco tiempo antes de que su autor fuera designado como cónsul salvadoreño en la ciudad de Tapachula (junio de 1944), cargo que abandonó para regresar a El Salvador a ocupar la dirección de la Biblioteca Nacional. Nunca llegó a detentarla, pues fue nombrado, de forma sucesiva, subsecretario de Instrucción Pública (15 de noviembre de 1944) y de Relaciones Exteriores (2 de marzo al 2 de abril de 1945), así como Secretario Privado del presidente y general Salvador Castaneda Castro (desde el 3 de abril de 1945 hasta 1947) y representante salvadoreño en la Conferencia Interamericana de Seguridad (Río de Janeiro, 1947).
A mediados de 1947, la editorial mexicana Costa Amic dio a conocer una versión bastante modificada de su novela Hombres contra la muerte. Gracias a esa nueva edición, la obra fue considerada una de las mejores novelas centroamericanas de esa época. Con 311 páginas, fue muy comentada en el ámbito latinoamericano y varias librerías de México D. F. la anunciaban mediante grandes rótulos luminosos colocados sobre sus instalaciones. A la vez, el rotativo sansalvadoreño El Diario de Hoy reprodujo varios capítulos de la misma. En noviembre de ese año, el ministro plenipotenciario de Guatemala en El Salvador le ofreció a su autor una recepción, con motivo de su viaje a México para supervisar la filmación cinematográfica de su obra, trabajo que no llegó a iniciarse debido a su súbita enfermedad.
Por esta reedición de su novela, en diciembre de 1948 fue galardonado por el gobierno salvadoreño con los ocho mil colones y el diploma correspondientes al primer premio del Concurso Nacional de Literatura, galardón conferido pocos días antes del golpe de Estado que derrocó al general Salvador Castaneda Castro. A raíz de estos hechos, el escritor se vio reducido a prisión durante 48 horas.
Paralizado por una hemiplejía en 1951, se trasladó a la ciudad de México por vía aérea, en la mañana del viernes 15 de febrero de 1952. Aunque hubo una campaña de escritores salvadoreños a su favor y hasta un grupo formado por Oswaldo Escobar Velado, Alfonso Morales, Antonio Gamero, Orlando Fresedo, Alirio García Flamenco, Waldo Chávez Velasco, Luis Mejía Vides y otros se presentó ante la Asamblea Legislativa salvadoreña, todas esas gestiones no lograron que el gobierno y las entidades culturales hicieran nada efectivo a favor de Espino.
Gracias a gestiones nacionales e internacionales emprendidas por destacados intelectuales y políticos de otras naciones de América, se recuperó lentamente en la ciudad de México, protegido por los cuidados de su esposa y de diligentes galenos que lo atendieron durante cerca de quince años. Tales tratamientos y cuidados solo fueron interrumpidos en febrero de 1954 por un fugaz viaje de retorno a El Salvador, realizado con el fin de dirigirse a la ciudad de Ahuachapán y atender algunos asuntos familiares.
En 1960, su novela Hombres contra la muerte fue adaptada para formato radiofónico por el escritor Eugenio Martínez Orantes, quien la divulgó por capítulos mediante las ondas hertzianas de la cadena radial YSEB, cuyas respectivas frecuencias en San Salvador, Santa Ana y San Miguel eran los 580, 820 y 1080 kilociclos.
Volvió a abandonar la capital mexicana para recibir la Orden Nacional "José Matías Delgado", en el grado de Gran Comendador, en un acto desarrollado en el salón de honor de Casa Presidencial (barrio de San Jacinto), al mediodía del lunes 4 de junio de 1962, al que asistió en compañía de su esposa. En el mismo evento, le fue entregada la primera edición salvadoreña de Trenes, de manos del Director de Publicaciones, Ricardo Trigueros de León.
Falleció en la ciudad de México, a las 02:00 horas del domingo 1 de octubre de 1967. Sus restos mortales fueron sepultados en la capital mexicana al día siguiente.
Al ocurrir su muerte, dejó inconclusa una novela sobre la vida del líder revolucionario salvadoreño Agustín Farabundo Martí, cuyos manuscritos aún se encuentran en la ciudad de México, según testimonio verbal de su hijo, el Dr. Alfredo Espino Nieto (1933-1998).
En 1974, la Dirección de Publicaciones del Ministerio de Educación divulgó la primera edición salvadoreña de Hombres contra la muerte, basada en el tiraje mexicano. Dos años más tarde, el intelectual y editor salvadoreño Ítalo López Vallecillos compiló, prologó y dio a prensas una antología de los escritos de Espino, titulada Prosas escogidas, publicada en San Salvador por UCA Editores.

Hasta el momento, la vida y obra de este autor nacional han merecido dos acercamientos académicos serios y profundos, realizados por Mirna Priscilla Gámez Sol, hoy de García (Estudio sobre la narrativa de Miguel Ángel Espino, tesis para la licenciatura en Letras, San Salvador, Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas", 1985) y Luis Alvarenga (en el ensayo preliminar que acompaña a la Obras completas de Espino, San Salvador, DPI-CONCULTURA, en prensa).