Luis Gallegos Valdes

LUIS SALVADOR Gallegos Valdés nació en el centro de San Salvador, el 30 de agosto de 1917, en el hogar compuesto por el doctor Miguel Gallegos Rosales y su esposa Emilia Valdés Blanco de Gallegos.
Contrajo matrimonio con Concha Cerna, con quien compartió una existencia próspera y feliz, colmada por la llegada de cuatro vástagos: Mario, Luis Salvador, Miguel Alejandro y Emilia Yolanda.
Secretario de Asuntos Exteriores de la junta provisional que fundó y dirigió al Sindicato de Periodistas, Escritores y Artistas de El Salvador (mayo de 1944), se desempeñó como catedrático de Introducción a la Literatura en la Escuela de Filosofía y Ciencias de la Educación, abierta en el Instituto Nacional el viernes 5 de marzo de 1948. A la vez, fue nombrado representante del Ministerio de Cultura Popular ante la Facultad de Humanidades y demás instituciones culturales de Guatemala, donde se desempeñó como canciller en la legación salvadoreña.
En febrero de 1948 obtuvo el primer premio en el Concurso Cervantino de la Sociedad Beneficencia Española (San Salvador). Dos años más tarde, ingresó como miembro a la cómica y efímera Asociación Salvadoreña de Gastrónomos Existencialistas (San Salvador, mayo de 1950).
En octubre de 1953, junto con Claudia Lars y Serafín Quiteño integraron el jurado que escogió, de entre los 24 trabajos presentados, a la composición de Manuel Alonso Rodríguez y la premió como la letra para el Himno de la revolución del 14 de diciembre de 1948.
En febrero de 1955 fue honrado con las Palmas Académicas otorgadas por el gobierno francés, que también le confirió una medalla al mérito en 1971.
En 1956 fue candidato a diputado legislativo suplente por el departamento de San Salvador, postulado por el oficialista Partido Revolucionario de Unificación Democrática (PRUD).

Laboró para el gobierno salvadoreño en los cargos de jefe del Departamento de Letras, subdirector, director interino (marzo de 1958) y director propietario (mayo de 1958) de la hoy desaparecida Dirección General de Bellas Artes, al igual que como funcionario en la Corte Suprema de Justicia y en la Junta Nacional de Turismo.
Entre febrero y junio de 1961 reasumió la máxima jefatura de la Dirección General de Bellas Artes, ocasión en la que realizó un viaje cultural por invitación del gobierno estadounidense (abril) y sostuvo varias polémicas públicas con el escritor Waldo Chávez Velasco y los pintores Julia Díaz y Carlos Cañas, todas vinculadas con la orientación institucional de ese organismo gubernamental.
Desde 1967 hasta 1972 perteneció al cuerpo diplomático salvadoreño, con sendos puestos en París y Roma.
Fungió como catedrático de literatura en la Universidad de El Salvador (1952-1967), Escuela Normal Superior (1955-1960), Universidad "Dr. José Matías Delgado" (1978-1985) y otros planteles educativos del país.
Aparecidos desde 1942, sus trabajos de crítica abarcaron fundamentalmente a la literatura hispanoamericana y salvadoreña, abordadas con gran caudal de conocimientos. Muchas veces firmó sus escritos con los pseudónimos "Bernago" y "Fermín Silva".
Colaboró en los periódicos El Diario de Hoy, La Prensa Gráfica y La tribuna, al igual que con las revistas Ars, Índice (San Salvador, 1953), Síntesis (1954-1958, publicación cultural de la Secretaría de Información de la Presidencia de la República) y Cultura.
A lo largo de su vida, realizó viajes de investigación literaria y lingüística por Estados Unidos, España, Gran Bretaña, Suiza, Argentina, Colombia, Perú y Chile, sitios donde representó al gobierno salvadoreño y a la intelectualidad local.
Fue integrante del Ateneo de El Salvador (1948, que lo nombró miembro de número y honorario), de la Academia Salvadoreña de la Lengua (septiembre de 1952, institución en la que ocupó la silla T), del Instituto de Cultura Hispánica (del que llegó a ser presidente), de la Sociedad Bolivariana y de otras entidades culturales.
Doctor honoris causa en letras por la Universidad "Francisco Gavidia" (San Salvador, junio de 1986), falleció en su ciudad natal, el jueves 15 de febrero de 1990.
Entre sus principales libros puede citarse a Tiro al blanco (ensayos de crítica literaria universal, San Salvador, Departamento de Letras de la Dirección General de Bellas Artes, 1952; reimpreso en 1978 por la Dirección de Publicaciones del Ministerio de Educación), Lemus, coronel del pueblo (San Salvador, Ahora 1956, biografía en coautoría, dedicada a quien fuera gobernante salvadoreño desde 1956 hasta 1960), Plaza mayor (evocaciones, San Salvador, 1960; reeditado en 1970) y Panorama de la literatura salvadoreña (en la obra colectiva, en portugués, Panorama das literaturas das Américas, Nova Lisboa, Angola, 1958; San Salvador, Dirección General de Publicaciones del Ministerio de Educación, 1962; San Salvador, UCA Editores, 1981, en versión ampliada y corregida, varias veces reeditada).
Complementan su bibliografía títulos tales como Poesía femenina de El Salvador (antología preparada junto con David Escobar Galindo, San Salvador, 1976), Temas hispánicos (San Salvador, Instituto de Cultura Hispánica, 1977), Caricaturas verbales (conversaciones con el caricaturista Toño Salazar, San Salvador, 1982; reeditado en 1997), Dos conferencias (San Salvador, 1984, dedicadas a Francisco de Quevedo y Santa Teresa de Ávila), Conferencias bolivarianas (en coautoría, San Salvador, Sociedad Bolvariana de El Salvador, 1986), Letras de Centroamérica (ensayos varios, San Salvador, Dirección de Publicaciones, 1990, póstumo) y Ocho cuentos y una meditación (San Salvador, 1992).

Además, Gallegos Valdés fue el responsable de la traducción de El Salvador precolombino. Estudios arqueológicos (revista Cultura no. 17, San Salvador, octubre-diciembre de 1959), versión castellana del portafolio Le Salvador précolombien. Études archéologiques (París, Duffosé, 1891), obra del artillero y sismólogo francés Jean Baptiste Fernand Marie Bernard, conde de Montessus de Ballore (1851-1923), quien vivió en San Salvador en el último cuarto del siglo XIX. La edición original de ese importante trabajo arqueológico constaba de veinticinco pliegos, prologados por Jean-François-Albert du Pouget, marqués de Nadaillac (1818-1904) e ilustrados, en profusión, con piezas de alfarería prehispánica dibujadas por A. Barbès y H. M. Boisgontier.

En atención a su amplia labor literaria y educativa, la biblioteca de la Universidad "Francisco Gavidia" ostenta su nombre desde 1989.