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José María Peralta Lagos
NACIÓ EN la ciudad de Nueva San Salvador, departamento de La Libertad, el 25 de julio de 1873, como hijo de Antonio Peralta Lara y Rosa Lagos Marín. Integrante de dos familias con ilustres antepasados, estudió en el Liceo Salvadoreño -al que ingresó en 1881, año de su fundación- y en la Escuela Politécnica Militar de San Salvador, en cuyos cursos de Ingeniería se matriculó en enero de 1889.
En junio de 1891, se marchó a España y en septiembre se inscribió en la Academia General Militar (Toledo). Estudiante aventajado de matemáticas, en septiembre de 1893 pasó a la Academia Militar de Guadalajara, donde se graduó como ingeniero y número dos de su promoción, a fines de 1897. Obtenido este galardón de entre más de 900 alumnos, debido a él fue nombrado alférez de la Reina.
Vuelto al país en enero de 1898, pronto entró a trabajar al Estado Mayor General del Ejército, como instructor agregado al Ministerio de la Guerra. Fue integrante de la comisión salvadoreña que asistió, el primer día de noviembre, a Amapala (Honduras), para la inauguración e instauración de la República Mayor de Centro América, disuelta doce días más tarde, con el golpe militar protagonizado en San Salvador por el general Tomás Regalado.
Establecido en la capital salvadoreña en los primeros días dicembrinos de 1898, no aceptó el cargo de oficial mayor del Ministerio de la Guerra que le ofreció el nuevo gobernante, sino que se dedicó a hacer estudios topográficos para la municipalidad capitalina, con miras a levantar un plano de San Salvador y al trazado de una avenida que uniera al Campo de Marte (hoy Parque Infantil) con la vecina población de Ayutuxtepeque.
Sus primeros escritos literarios fueron divulgados en 1898 por la revista literaria Don Tumas, dirigida en la capital por su primo, el coronel y humorista Luis Lagos y Lagos, mejor conocido por sus seudónimos "el Negro", "Lapislázuli" y "Gaspar Sylvestre".
En mayo de 1899 fue contratado como ingeniero del gobierno, desde cuyo cargo elaboró los proyectos del cuartel de Artillería de la cabecera departamental santaneca y el de introducción del agua a Jayaque, aparte de que verificó varias pugnas por límites municipales.
Entre 1900 y 1902 fue subdirector y catedrático de la nueva Escuela Politécnica Militar, la cual permaneció en operaciones hasta 1922.
En 1903 pasó a la Dirección de Obras Públicas, donde colaboró de modo especial en el diseño y supervisión constructiva del segundo Palacio Nacional. En enero de 1905, fue contratado para viajar a Europa para verificar los materiales para esta monumental obra, por lo que entró en tratos con la casa constructira Eggerts (Hamburgo) y visitó su fábrica en Aix-la-Chapelle. Además, hizo estudios sobre el uso del cemento armado, para cuya comercialización local obtuvo la licencia de la casa parisiense Hennebique. Para promover el uso del sistema Hennebique, fundó en San Salvador la revista La construcción moderna (1906) y patentó el cemento armado dos años más tarde.
En 1906, la Junta de Fomento de San Salvador le encargó la dirección de los trabajos de instalación de la nueva cañería capitalina. Un año más tarde, contrajo matrimonio con Hortensia Salazar, con quien procreó a dos hijos y dos hijas, las que fueron bautizadas como Hortensia y Margoth (de Harrison).
En 1908, sendas licitaciones públicas le adjudicaron las construcciones de los puentes sobre los ríos Grande (San Miguel) y Jiboa, los cuales fueron destruidos por las lluvias torrenciales de octubre de 1906. Ambas obras fueron inauguradas en julio de 1909.
Dedicado a la importación de cemento y a la construcción de casas de habitación y locales comerciales, también empleó parte de su tiempo y energías en otras labores como cañero y ganadero en su hacienda "El Trapiche" y en su finca "Minerva".
Ante la pujanza del empleo del sistema Hennebique, formó con un arquitecto italiano la Sociedad "Alberto Ferracutti & Cía.", a la que le fueron adjudicadas varias obras particulares y gubernamentales, entre las que sobresalen la construcción del gran puente "San Martín" sobre el río Lempa y la edificación del segundo Teatro Nacional de la ciudad capital, cuyas labores de supervisión de obras estuvieron a cargo de Peralta Lagos.
El primer día de marzo de 1911 fue nombrado subsecretario de Fomento en el gabinete del presidente y médico Dr. Manuel Enrique Araujo. En febrero de 1912, se marchó hacia Europa para atender diversos encargos estatales y personales. A su regreso al país, fue nombrado mi-nistro de Guerra y Marina, bajo cuya dirección fueron mejorados y reorganizados los mandos militares, a la vez que fueron creados reglamentos, leyes, el Cuerpo de Bomberos, la Maestranza del Ejército y la Guardia Nacional -entidad de vigilancia rural disuelta tras los Acuerdos de Paz, suscritos en la capital mexicana el 16 de enero de 1992-.
En febrero de 1913 y tras el asesinato del presidente Araujo, continuó en la cartera castrense por solicitud del nuevo gobernante Carlos Meléndez, pero renunció al cargo en julio, debido a presiones políticas. Marchado hacia Europa, al mes siguiente la Asamblea Nacional lo nombró general de brigada y segundo designado a la Presidencia de la República.
Al no aceptar una representación diplomática en tierras europeas, retornó al país en julio de 1914, para dedicarse a sus labores personales de tipo agrícola y constructivo, entre las que sobresalen la erección de los puentes de cemento armado de Los Encuentros y el río Tomayate, los de hierro del Acelhuate y de Sonsonate y los colgantes de sistema Etcheverry que fueron montados sobre los ríos Grande y Lempa, bajo la dirección del ingeniero suizo Charles Meyer.
Desde 1915, sus escritos humorísticos adquirieron cuotas cada vez mayores de crítica social y política, que pronto lo llevó a criticar el bárbaro sistema feudalista imperante en el agro nacional. En este mismo año, colaboró con la publicación periódica Actualidades, fundada en la capital salvadoreña por el intelectual guatemalteco Francisco R. González, mejor conocido por su alias literario "Fósforo".
Acostumbrado a firmar con los seudónimos de "T. P. Mechín" o "Mechinón", su primer libro publicado fue Burla burlando (San Salvador, imprenta "Rafael Reyes", agosto de 1923).
En abril de 1924 fue contratado como inspector administrativo de las obras de pavimentación general de la ciudad de San Salvador, puesto en el que se desempeñó hasta julio de 1927. Por esos años, dio a prensas otros dos libros suyos, titulados Brochazos (artículos de tipo festivo, San Salvador, 1925) y Doctor Gonorreitigorrea (novelín de crítica social, San Salvador, diciembre de 1926).
En julio de 1927 fue nombrado Ministro Plenipotenciario de El Salvador en Madrid (España), donde presentó cartas credenciales el 13 de diciembre. Amigo de personalidades como el general primo de Rivera y el marqués de Hoyos, formó parte de la delegación salvadoreña en la Exposición Hispanoamericana de Sevilla (1929) y pronunció el discurso de clausura del Congreso Internacional de Oceanografía reunido con motivo de esa muestra.
En uso de un permiso, salió de Madrid para San Salvador el 16 de junio de 1930. Tomo parte activa en la campaña presidencial a favor del candidato Dr. Enrique Córdova, a quien acompañó como vicepresidente. Permaneció en su cargo diplomático hasta enero de 1931, cuando presentó su renuncia.
Retomó su actividad literaria y publicó la comedia política en tres actos y un epílogo titulada Candidato (San Salvador, 1931). En junio de ese mismo año, aceptó los cargos de decano de la Facultad de Ingeniería y de vicerrector de la Universidad de El Salvador, los que renunció en diciembre.
Para julio de 1932 se desempeñaba como presidente del Ateneo de El Salvador, del Círculo Militar y de la Compañía Salvadoreña de Productores de Azúcar, además de ser vicepresidente de la Sociedad de Ingenieros y de la compañía Minas de Montecristo S. A. En este mismo año publicó su novela de costumbres La muerte de la Tórtola o Malandanzas de un corresponsal (San Salvador, 1932), reimpresa a fines del siglo XX por la Dirección de Publicaciones e Impresos en la Biblioteca Básica de Literatura Salvadoreña.
En julio de 1933 fue nombrado jefe de la Dirección General de Obras Públicas, cargo en el que permaneció hasta julio de 1942.
El 20 de noviembre de 1934 fue designado por el gobierno salvadoreño como enviado extraordinario a la toma presidencial del general mexicano Lázaro Cárdenas, quien después lo condecoró con la Orden del Águila Azteca.
Autor de Homenaje al sabio Valle (1934) y Algunas ideas sobre la futura organización de la enseñanza superior en Centro América (1936, conferencia pronunciada el lunes 6 de julio, en la Universidad de El Salvador, con el patrocinio de la Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños, AGEUS), desde junio de 1937 fungió como miembro de la Comisión de Cooperación Intelectual de El Salvador, una dependencia de la Sociedad de Naciones, que es el antecedente de la Organización de las Naciones Unidas).
En julio de 1942, fue nombrado director general de Estadística y del Observatorio Nacional, los cuales estuvieron bajo su dirección hasta el día de su muerte.
Varios meses de 1942 y 1943 los vivió en San Francisco (California), en busca de mejoría para su salud. De regreso en San Salvador, sus quebrantos se agravaron. Murió en la ciudad de Guatemala, el sábado 22 de julio de 1944. Sus restos fueron repatriados por vía aérea y sepultados en el Cementerio General de San Salvador, a las 15:00 horas del domingo 23.
De complexión corpulenta, Peralta Lagos siempre tenía a flor de labios la anécdota chispeante o la frase humorística, ingenios y ternuras con los que entretenía a sus amistades y familiares, mientras no estaba escribiendo o dibujando a lápiz en su estudio, donde se encontraba rodeado de anaqueles con cientos de obras de autores iberoamericanos.
Fue integrante de número de la Academia Salvadoreña de la Lengua -en la que ocupó la silla I-, miembro correspondiente de la Real Academia Española (Madrid, 1923) y de la Unión Iberoamericana de Ingeniería, con sede en la capital española.
Otras obras suyas son: Recuerdos de una amable y simpática fiesta (1941), Masferrer humorista (conferencia, 1941) y El entremés de las coyotas (¿1949-1950?). Gracias a las gestiones del Comité Prohomenaje a la memoria de este escritor, fue publicado el volumen póstumo José María Peralta Lagos: biografía, producciones, homenajes (San Salvador, Tipografía La Unión, ¿1949-1950?, 288 págs.).
Fueron bautizados con su nombre el segundo premio de cuento del primer Certamen Cultural Universitario, promovido por la Asociación de Estudiantes de Humanidades de la Universidad de El Salvador (octubre de 1961), el instituto nacional del barrio El Guayabal (Quezaltepeque) y la escuela rural mixta unificada del cantón Dolores Apulo (Ilopango, San Salvador).
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