Jose Maria Mendez

JOSÉ MARÍA Méndez Calderón nació en el barrio Santa Cruz, en la ciudad de Santa Ana, a las 02:00 horas del sábado 23 de septiembre de 1916, en el hogar compuesto por el abogado y magistrado usuluteco Rafael Antonio Méndez y la dama sonsonateca María Luisa Calderón.
Estudiante de secundaria en el capitalino Colegio "Marcelino García Flamenco", fue compañero de estudios de Hugo Lindo, lo cual estimuló en ambos la amistad duradera y sus respectivos talentos literarios, mediante el taller juvenil "El convólvulo", de inspiración barbajacobina, el cual llegó a publicar un semanario de fabricación artesanal.
Graduado de bachiller en Ciencias y Letras, se inscribió en la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales de la Universidad de El Salvador. En compañía de Hugo Lindo, Manuel Aguilar Chávez y otros más, gestaron el grupo "El Salvador", dedicado a brindar conocimientos generales a los obreros capitalinos y a difundir escritos en la destacada revista Cipactly.
Por haber sido el mejor alumno de la facultad (1936) y haber triunfado en un concurso de monografías jurídicas con el trabajo titulado El cuerpo del delito (julio de 1939, publicada en 1940) -amplia y favorablemente comentado a nivel latinoamericano- fue galardonado por la Universidad de El Salvador con los premios "Alfredo Torres Bustamante" (1937) e "Isidro Menéndez" (1939), consistentes en dinero en efectivo y diplomas de honor. Se graduó de este mismo centro de estudios superiores con la mejor tesis del año, titulada La confesión en materia penal (1941).
Jefe de la Sección de Alcabalas de la Dirección General de Contribuciones Directas (San Salvador, 1939), en mayo de 1944 fue nombrado como Director General de Contribuciones, designación oficial que fue combatida en los periódicos, debido a que el joven abogado aún no alcanzaba los 30 años de edad, requeridos para desempeñar un alto cargo gubernamental. Abandonó este puesto un año más tarde.
Fue defensor del derrocado mandatario Salvador Castaneda Castro (1948) y férreo opositor a la Ley de probidad decretada luego de su destitución presidencial.
Entre 1953 y 1954 se hizo cargo de la conducción editorial de El gran diario. Junto con sus amigos y colegas José Antonio Rodríguez Porth y Julio Fausto Fernández, lo transformaron en Patria nueva, un periódico leído por sus agudas y humorísticas críticas.
Representante salvadoreño en el Congreso Panamericano Penal (Caracas, octubre de 1952), en julio de 1953 efectuó una lectura privada de partes de su novela Un viaje a Cachinflina, destinada a evidenciar, con humor, las corrupciones y vicios de países tropicales como El Salvador. Esta obra nunca fue terminada y su descartado manuscrito dio pie para la elaboración del libro de cuentos Tres mujeres al cuadrado (San Salvador, Dirección General de Publicaciones del Ministerio de Educación, 1963; reeditado en Nueva San Salvador, 1989), galardonado con el segundo lugar compartido del Certamen Nacional de Cultura de 1962, al se presentó bajo el alias "Sigmeno".
Artículos y textos literarios de su autoría fueron publicados en El Salvador (El Diario de Hoy, Diario Latino, revistas Cultura y Vida universitaria, etc.), México (revista El cuento) y Nicaragua (El nuevo diario). Incursionó también en el teatro, género para el que escribió las piezas breves Este era un rey, El sargento y el borracho y La ronda del adulterio.
Narrador conocido dentro y fuera de las fronteras nacionales, en 1976 fue designado Maestre de la narrativa centroamericana por haber ganado, en tres ocasiones, el primer premio de cuento en los Juegos Florales de Quetzaltenango (Guatemala). Esos galardones los obtuvo en 1970, 1973 y 1976, con sus respectivos libros Tiempo irredimible (San Salvador, Dirección de Publicaciones del Ministerio de Educación, 1977), Espejo del tiempo (San Salvador, ibídem, 1974) y Tres consejos (San Salvador, UCA Editores, 1994).
Debido a sus méritos intelectuales, el gobierno y pueblo salvadoreños le otorgaron el Premio Nacional de Cultura, rama de Artes, en noviembre de 1979. Por acuerdo de la Comisión de Cultura de la Asamblea Legislativa, se le rindió otro homenaje nacional en septiembre de 1999, al declararlo "Escritor distinguido de El Salvador" mediante un decreto parlamentario.
Hasta la fecha, sus cuentos forman parte de diversos libros de texto y programas escolares de El Salvador y Centro América, al igual que de muestrarios y antologías de narrativa, publicados en los ámbitos nacional e internacional. Entre estas colecciones y compilaciones extranjeras se encuentran Cuentos y narraciones de Hispanoamérica (Valencia, 1969), Antología del cuento centroamericano (preparada por el intelectual nicaragüense Sergio Ramírez Mercado, dos tomos, San José, Costa Rica, 1973), El libro de la imaginación (compilado por Edmundo Valadés, México, 1976), Narradores centroamericanos contemporáneos (Ecuador, 1983), La mano de la hormiga. Los cuentos más breves del mundo y de las literaturas hispánicas (obra preparada por Antonio Fernández Ferrer, Madrid, 1990), Antología del cuento hispanoamericano (editada por Fernando Burgos, México, 1991), Contemporary Short Stories from Central America (Austin, Texas, 1994) y Cuentos breves latinoamericanos (Coediciones Latinoamericanas, un sello editorial patrocinado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO).
Otras obras suyas son Disparatario (San Salvador, Departamento Editorial del Ministerio de Cultura, 1957; reeditado), Fliteando (San Salvador, Dirección General de Publicaciones del Ministerio de Educación, 1969. Es una selección de escritos satíricos que, bajo el seudónimo "Flit", realizó en Patria nueva; reeditado dos veces), Sueños y fabulaciones (Guatemala, Ministerio de Cultura, 1983), Cuentos del alfabeto (San Salvador, editorial "Rubén H. Dimas", 1992. Cada texto fue elaborado con una sola letra del abecedario), Diccionario personal (San Salvador, editorial RHD, 1992), Antología definitiva (San Salvador, UCA Editores, 1995. Esta selección del autor contó con la asesoría de Carlos Cañas-Dinarte), Juegos peligrosos y otros cuentos (San Salvador, Grupo Editorial Norma, 1996), 80 a los 78. Cuentos de Chema Méndez (San Salvador, Universitaria, 1996), La pena de muerte: un ensayo, tres cuentos y una adenda (San Salvador, 1997), Las mormonas y otros cuentos (San Salvador, DPI-CONCULTURA, 1997, selección del autor, con presentación de Carlos Cañas-Dinarte) y los varios tomos de su Historia constitucional de El Salvador (San Salvador, UTEC, 1998-2000).
Los achaques y el derrame cerebral sufridos en años recientes le han impedido darle continuidad al volumen de sus memorias -proyectado bajo el título Aunque parezca novela-, a la biografía de su padre -intitulada Perfil de un magistrado-, a una antología de poesía humorística -Flor de ingenio- y a la redacción de varios cuentos sueltos.
Catedrático, dos veces Fiscal, Vice-Rector y Rector de la Universidad de El Salvador (cargo al que renunció en octubre de 1970), así como Presidente y Vicepresidente de la Comisión de Defensa de la Autonomía Universitaria, organismo de la Unión de Universidades de América Latina (UDUAL), fue nombrado "Abogado del año" (1984) por la Asociación de Abogados de El Salvador, "Jurisconsulto más brillante del siglo" por el Instituto de Estudios Jurídicos de El Salvador (IEJES, 1993) y doctor honoris causa por la Universidad Tecnológica (UTEC, 1997), institución de educación superior cuya Facultad de Ciencias Jurídicas ostenta su nombre y luce su efigie en bronce desde el 5 de febrero de 2000.
El 25 de octubre de 1966, en su carácter de fiscal de la Universidad de El Salvador, suscribió en Harvard (Massachussets, Estados Unidos) la compra, por 150000 dólares, de los 13026 libros de antropología, arqueología e historia que pertenecieron al Dr. Edwin M. Shook. Despojada de muchos de sus más valiosos volúmenes durante intervenciones militares y desastres naturales -como resultado de los cuales muchos libros fueron vendidos en Estados Unidos-, los restos de la Colección Shook se guardan, desde 1995, en el Instituto de Estudios Antropológicos, Arqueológicos e Históricos del Alma Mater nacional.
Magistrado de la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador (1994-1997), es aún miembro de la Academia Salvadoreña de la Lengua, del Ateneo de El Salvador y de otras asociaciones académicas y profesionales de gran prestigio nacional e internacional.
Hasta la fecha, el trabajo que más ha profundizado en su legado jurídico y literario es Literato y jurista. Perfil biográfico del Dr. José María Méndez, obra inédita del actor y dramaturgo Carlos Velis, con la cual obtuvo el Premio Único de Ensayo en los Juegos Florales de Panchimalco (San Salvador, diciembre de 2001).

En homenaje a su vida y obra, una calle de su ciudad natal fue bautizada con su nombre, que alguna vez también sirvió para denominar a un liceo del Reparto San José III, en la ciudad de Soyapango.

 

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