Ignacio Gomez

NACIDO EN Metapán, actual departamento de Santa Ana, el 31 de julio de 1812, fue una de las más altas mentalidades salvadoreñas y centroamericanas del siglo XIX.
José Ignacio Francisco Gómez Menéndez fue hijo de la pareja formada por la metapaneca Felipa Josefa Menéndez -hermana del presbítero, doctor y licenciado Isidro Menéndez- y el eminente jurisconsulto guatemalteco Mariano Francisco Gómez Flores, quien desempeñó importantes cargos en el gobierno colonial de Honduras y de San Salvador.
Huérfano de padre a temprana edad, su educación fue conducida por su tío materno Isidro, quien lo llevó consigo a la antigua capital del Reino de Guatemala. Cuando tenía doce años de edad, fue enviado como alumno interno a un colegio de la ciudad de New York (Estados Unidos). Con perfecto uso de la lengua anglosajona, fue trasladado a Francia para que concluyera su bachillerato y adquiriera vastos conocimientos de artes y ciencias, al igual que el dominio del latín, francés, alemán e italiano.
Reducido a prisión en las cárceles federales guatemaltecas tras la rota de San Salvador (1832), se graduó como doctor en Jurisprudencia y Notariado por la Universidad de San Carlos (Guatemala, 1836), con estudios de Derecho Público y Economía Política dirigidos por el doctor Antonio José Cañas. Se desempeñó como decano de Derecho de su Alma Mater y fue abogado incorporado en las facultades y colegios de toda Centro América, España (Reales Consejos), Chile y Perú.
En Guatemala fungió como catedrático de inglés de la Academia de Estudios (institución de educación superior constituida por el gobierno progresista del doctor Mariano Gálvez y que funcionó entre 1832 y 1852), subsecretario del Ministerio de Gobernación, auditor de guerra, jefe de sección del Ministerio General (1837), diputado (1838), juez de primera instancia, presidente de la Sociedad de Inmigración, integrante de las comisiones redactoras de los proyectos de Constitución y Código administrativo, magistrado fiscal de la Corte de Justicia y fiscal general de Hacienda (1853).
Sirvió a El Salvador como oficial mayor del Consejo Consultivo de Gobierno (1832); representante diplomático ante Guatemala (1846), la Santa Sede (1847, destacado ante las autoridades vaticanas para solucionar los conflictos desatados por las intrigas e intervencionismos del obispo Jorge de Viteri y Ungo), Estados Unidos (1849), Italia, España e Inglaterra; ministro de Hacienda y Guerra (1852); ministro del Interior y de Relaciones Exteriores (1853-4); secretario de Estado (1855); ministro de Gobernación; encargado del Despacho; presidente de la Asamblea Nacional y de su Cámara; gobernador suplente de La Paz (1856) y diputado por ese mismo departamento (1857-1859).
Liberal a la inglesa, políglota erudito, poeta satírico, traductor, periodista y catedrático universitario, fundó con Francisco Dueñas y Enrique Hoyos el periódico El amigo del pueblo (1842); con Gregorio Arbizú, el semanario de los lunes El cometa (Cojutepeque, 10 números aparecidos entre el 16 de octubre y el 18 de diciembre de 1854) y con Valero Pujol, La civilización (1876).
Agente local del semanario El compilador americano (New Orleans, Estados Unidos, 1854), dirigió en Guatemala las ediciones de la Recopilación de leyes patrias (1855-1856) y del Código de procedimientos judiciales (1857), ambas creaciones de su tío materno, el Pbro. Isidro Menéndez, mientras que en El Salvador fungió como redactor de la Gaceta oficial del gobierno (1857-1858).
Promovió la exhaustiva recopilación de datos (1854) mediante informes municipales de seis departamentos nacionales, la que dio pie a la publicación (1858-1861) de la Estadística general de la república del Salvador, obra errónea y parcialmente reimpresa en 1926 y 1974, aunque corregida y editada en forma completa por la Academia Salvadoreña de la Historia en 1992.
Contrajo nupcias en la ciudad de Guatemala, el 13 de mayo de 1837, con la distinguida señorita Carmen Carrillo y Nájera. Debido a ese enlace, fue padre y abuelo, respectivamente, del historiador y pedagogo guatemalteco Agustín Gómez Carrillo (1842-¿?) y del cronista del modernismo Enrique Gómez Carrillo (Guatemala, 1873-París, 1927).
Adverso a las intromisiones militaristas de los gobiernos de los generales Gerardo Barrios y Rafael Carrera, escribió diversos artículos en contra de la invasión guatemalteca contra El Salvador, para derrocar al mandatario y general Gerardo Barrios (1863). A raíz de estos escritos divulgados en un periódico estadounidense, Carrera lo expulsó de Guatemala, por lo que tuvo que exiliarse en México (1840), Estados Unidos, Lima (Perú) y Santiago (Chile).
Este período de ostracismo le permitió los nombramientos de Ministro Plenipotenciario de Honduras, Nicaragua, Perú y Chile en las capitales norteamericanas y europeas (1864-1872).
En pleno exilio, el 26 de febrero de 1864 tuvo que lamentar la pérdida física de su hermano Mariano, reputado médico y cirujano que desde diecinueve años atrás laboraba en las cárceles y en el hospital de Antigua Guatemala.
Uno de los hijos de Ignacio, Salvador Gómez Carrillo, se unió a su padre en su destierro peruano, donde el joven contrajo nupcias con una dama peruana bajo el padrinazgo del defensor del Callao y presidente de la república, coronel Mariano I. Prado. Salvador se dedicó a laborar en los avances de la compañía ferrocarrilera, pero le sobrevino la muerte en 1877, lejos de su familia natal.
Para ese momento luctuoso, hacía cinco años que el licenciado Gómez había retornado a la ciudad de Guatemala, tras rechazar el ofrecimiento para que dirigiera el diario limeño El comercio, con un jugoso sueldo de 500 pesos. En la capital guatemalteca, fue comisionado por el gobierno del general Justo Rufino Barrios para que redactara el Código mercantil, además de haber sido nombrado decano de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de San Carlos (USAC) y redactor de El pensamiento (Guatemala) y del Boletín municipal (Santa Ana).
La noticia del deceso de su hijo le acrecentó las graves alteraciones que la salud física y mental que padecía desde 1870. Falleció en la capital guatemalteca, el 5 de junio de 1879.
Debido a su amplia labor profesional y artística, importantes asociaciones científicas y literarias de Europa y América le otorgaron membresías y reconocimientos. Así, fue pastor (miembro) de la Academia de los Arcades de Roma -con el pseudónimo de "Clitauro Itacense" (1848)-, del Instituto Americano de New York y de la Logia Masónica del Vínculo Fraternal (Guatemala, 1877), al igual que presidente honorario del Instituto de África en París y caballero de la Orden Pontificia de San Gregorio Magno.
Varias de las publicaciones de esas y más instituciones recogieron y difundieron sus ideas literarias y sociopolíticas, consignadas también en sus libros Historia contemporánea de Centro América (obra de la que, al momento de su muerte, dejó concluido el primer tomo, comprendido entre 1837 y 1857), Biografía del Gral. Francisco Morazán y Tratado de lógica elemental. También escribió en sus opúsculos El patronato y Los partidos liberal y conservador, ambos impresos en 1874.
Sus versos y sus prosas quedaron dispersos en decenas de revistas y periódicos del Viejo y Nuevo Mundo, entre los que se destacan varios diarios de Roma -con traducciones al italiano hechas por Ferreti, autor de la letra de El barbero de Sevilla- y El comercio (Lima).
La prestigiosa biblioteca de la Universidad de Texas en la localidad de Austin conserva otros volúmenes escritos por el licenciado Gómez, entre los que se cuentan Observaciones contra la nueva Constitución (Guatemala, Imprenta del Gobierno, ¿1845?), Biografía del ilustre centroamericano don Miguel Larreynaga (retrato de este maestro y amigo suyo, nacido en 1771 y fallecido en 1847; Guatemala, imprenta de La Aurora, 1847, 12 págs.), Alegato en nombre y defensa de Gerardo Barrios en un juicio por quiebra entablado en Guatemala por Eduardo Wallerstein (San Salvador, Imprenta del Gobierno, ¿1860?, 11 págs.), La filosofía de mala ley, juzgada para la América Española (Guatemala, imprenta de Luciano Luna, 1861), Juicio crítico de la leyenda publicada por don José Milla (Guatemala, La Concordia, 1862, 32 págs.) y tres discursos cívicos, pronunciados en las ciudades de Guatemala (5 de agosto de 1838 y 15 de septiembre de 1851) y Cojutepeque (capital provisional de El Salvador, 15 de septiembre de 1854).
En abril de 1927, el gobernante salvadoreño Dr. Pío Romero Bosque realizó infructuosas negociaciones para poder exhumar y repatriar los restos de este destacado intelectual salvadoreño.
Como forma de homenaje para su obra, vida y memoria, su nombre le fue otorgado a una avenida de la occidental ciudad de Santa Ana, al igual que a la Sociedad de Obreros y Empleados de la ciudad de Metapán (junio de 1929).