Francisco Herrera Velado

NACIÓ EN Izalco, departamento de Sonsonate, el 8 de enero de 1876, en el hogar compuesto por el empresario Paulino Herrera y su esposa Lucila Velado.
Inició sus estudios primarios en la escuela de su localidad natal, dirigida por Sotero Laínez Saravia. Después, por mediación de algunos familiares suyos, acudió por algún tiempo al prestigioso Colegio de Guadalupe, fundado por fray Patricio Ruiz en la ciudad de Sonsonate. Sin embargo, el joven Herrera Velado desistió de sus afanes estudiantiles y se incorporó como trabajador en la imprenta de su padre, establecida en el portal sonsonateco edificado para su familia, en 1888, por el constructor José Ángel Zelada.
Escritor profundamente identificado con las vivencias de su pueblo -donde aún moran los últimos descendientes de los indígenas pipiles, que otrora poblaron el Señorío de Cuzcatlán-, su formación literaria fue totalmente autodidacta e inspirada en autores franceses, de entre los que tenía especial estimación por el viajero y cronista Pierre Loti.
Publicó sus versos modernistas en las revistas literarias La quincena, Ariel, Excélsior y Centro América intelectual, al igual que en el Diario del Salvador y su Repertorio, publicaciones periódicas que se imprimían en la capital salvadoreña en la primera década del siglo XX.
Posteriormente, sus inquietudes literarias se volcaron a la plasmación de costumbres e historias, tanto en verso como en prosa, aunque dotadas de una gran sencillez idiomática y un sabroso realismo costumbrista.
Dedicado a labores contables en la ciudad de Santa Ana, fue lector de una elegía poética ante los restos mortales del educador e intelectual colombiano Francisco A. Gamboa (Cali, 1861-San Salvador, 1908).
Falleció en su misma localidad natal, el 18 de febrero de 1966.

Sus libros publicados son: Fugitivas (poesía, San Salvador, 1909), Mentiras y verdades (tradiciones en verso al estilo del salvadoreño-guatemalteco José Batres Montúfar, San Salvador, tipografía La Unión, diciembre de 1923, con prólogo del Dr. Ramón Quezada. Fue reimpreso por la Dirección de Publicaciones del Ministerio de Educación, 1977), La torre del recuerdo (poesía, San Salvador, 1926), Agua de coco (relatos, San Salvador, 1926, varias veces reimpreso), La catástrofe, El café y Del otro lado del río.