Francisco Gavidia

FRANCISCO ANTONIO Gavidia Guandique nació en la ciudad de San Miguel, un 29 de diciembre entre 1863 y 1865. Para efectos conmemorativos, el gobierno y las entidades culturales salvadoreñas adoptaron a 1965 como el "año gavidiano", aunque el tema sobre su fecha natal exacta aún no ha sido clarificado.
Poeta, cuentista, dramaturgo, historiador, musicólogo, ensayista, pedagogo, filósofo, politólogo, periodista, orador, crítico literario y traductor. Es uno de los más altos representantes de la cultura nacional y su obra alcanza dimensiones enciclopédicas, ya que casi abarca todos los ámbitos del Humanismo.
Graduado de bachiller en su ciudad natal, se trasladó a San Salvador en 1880, para inscribirse como alumno regular de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de El Salvador, en la que cursó un par de semestres antes de tomar la decisión de convertirse en un autodidacta incansable.

A nivel mundial, Gavidia destaca por haber sido el orientador del poeta nicaragüense Rubén Darío en la renovación modernista de la poesía hispanoamericana -de la que surgiría el nuevo verso alejandrino castellano, a partir de su adaptación del francés-, cuando ambos eran adolescentes (1882).
Debido a sus exhaustivas jornadas de lectura y estudio, la salud de Gavidia se vio perjudicada de gravedad en 1884, a causa de un reblandecimiento cerebral (conato de derrame cerebral). Esta afección neurológica le fue tratada en la capital francesa, adonde viajó como parte de la comitiva del presidente Dr. Rafael Zaldívar. En Madrid, el mandatario recogió para el joven convaleciente el diploma que lo acreditaba como miembro de la Real Academia Española, la máxima entidad de la lengua castellana.
Tras su retorno al país y después de un noviazgo de cuatro años, "Chico Toño" y "la Amada" Isabel Bonilla (una de las hijas del médico y periodista Carlos Bonilla) se casaron en la ciudad de San Salvador, el 14 de septiembre de 1887, y procrearon doce hijos e hijas, varios de los cuales fallecieron a edades tempranas.
Colaborador literario y político de revistas y periódicos de América y Europa, fue fundador de la Academia de Ciencias y Bellas Artes de San Salvador (20 de mayo de 1888), del periódico de los jueves El semanario noticioso (1888), del club La evolución (de tendencia parlamentaria, 1890) y del Partido Parlamentarista (1895).
Exilado en Guatemala y Costa Rica después del golpe militar de los hermanos Ezeta (junio de 1890-septiembre de 1894), fue director del diario La prensa libre (San José, Costa Rica, 1891-1892, periódico aún existente), corredactor de El bien público (Quezaltenango, 1892-1894) y autor del folleto Los emigrados (San José de Costa Rica, s. f.), en el que recogió la voz de protesta de la comunidad salvadoreña desterrada por el gobierno ezetista.
Vuelto al país tras el derrocamiento de ese régimen golpista (septiembre de 1894), fungió como redactor del Diario oficial (1894), director de Educación Pública Primaria (1896) y ministro de Instrucción Pública (1898).
Cofundador y corredactor de El liberal (28 de septiembre de 1901, órgano del Partido Liberal Salvadoreño), fue director y redactor de las revistas Los andes (1904, cuatro ejemplares) y Kosmos (1909), elaborada esta última en un lenguaje universal de su propia creación, basado en las raíces latinas comunes a varias lenguas, al que dio el nombre de Idioma Salvador.
Catedrático de la Universidad de El Salvador (que lo nombró Doctor Honoris Causa, en 1941), fue fundador del Ateneo de El Salvador (1912) y de las Academias Salvadoreñas de la Historia (febrero de 1925) y de la Lengua (en septiembre de 1952, fue nombrado director honorario de esta última institución cultural, en la que ocupó la silla G).
Director titular (1906-1919) y honorario de la Biblioteca Nacional, catedrático de la Escuela Normal de Señoritas (1890), del Instituto Nacional de Varones (después INFRAMEN) y de la Universidad de El Salvador, que, posteriormente, lo nombra Doctor Honoris Causa (1941).
Además, fue miembro de la Comisión de Cooperación Intelectual de El Salvador (junio de 1937) -dependencia de la Sociedad de Naciones, antecedente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU, 1948)-, del Comité de Investigaciones Folklóricas y Arte Típico Nacional (1943), vinculado con el Ministerio de Instrucción Pública y director honorario de la revista bimestral Estrella de Centro América, aparecida en San Salvador a fines de mayo de 1944.
En 1912 y 1919, recibió sendos homenajes por parte del Poder Ejecutivo nacional y en 1933 fue declarado "Salvadoreño meritísimo" por la Asamblea Nacional, en cumplimiento del decreto legislativo 211, del 9 de octubre de 1933. Seis años después fue coronado como Poeta, en un magno acontecimiento cultural que se realizó en el teatro de la otrora colonial San Miguel de la Frontera, ahora en estado ruinoso. En atención al acuerdo ejecutivo no. 105, emitido el 14 de marzo de 1939, ese centro de espectáculos -construido entre 1903 y 1909 por el ingeniero migueleño Marcos Antonio Letona Espíndola (1868-1948)- ostenta el nombre del polígrafo desde esas fechas.
En octubre de 1912, el presidente Manuel Enrique Araujo encargó la redacción de tres tomos de historia de El Salvador al doctor Santiago I. Barberena, al doctor Alberto Luna y al Maestro Gavidia, quienes se encargarían de las etapas precolombina, colonial y republicana de la historia nacional. Debido a sus achaques, Luna desistió de la empresa, por lo que solo los dos restantes cumplieron con sus respectivos encargos, plasmados en sus respectivas obras Historia de El Salvador. Época antigua y de la conquista (San Salvador, Imprenta Nacional, 1914 y 1917, dos tomos) e Historia moderna de El Salvador (ibídem, 1917 y 1918, dos tomos).
A fines de octubre de 1915, el Ministerio de Instrucción Pública emitió dos acuerdos, mediante los cuales se le encargaba al Dr. Barberena la redacción de la parte histórica que correspondía al Dr. Luna, en tanto que al Maestro Gavidia se le encomendaba escribir los eventos históricos ocurridos después de 1863. Por diversas razones, ambos proyectos no fueron desarrollados.

Entre 1936 y 1941, entregó algunos de sus escritos poéticos como colaboraciones para El Diario de Hoy y las revistas Mercurio y Colombia, aparecidas en San Salvador.
Aparte de su viaje parisiense por enfermedad (1884) y sus periplos de exilio por Costa Rica y Guatemala (1890-1894), Gavidia solo volvió a salir del país en 1896 (cuando estudió el sistema escolar de California, Estados Unidos) y 1945, cuando fue disertante e invitado de honor en la inauguración de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos (USAC), en la ciudad de Guatemala.
El 22 de junio de 1955, el gobierno y pueblo salvadoreños reconocieron de nuevo sus méritos intelectuales, al conferirle la Orden Nacional "José Matías Delgado" en el grado de Gran Cruz y al otorgarle una casa en la colonia Centro América (San Salvador), cuyas llaves le fueron entregadas en septiembre, cuando ya el Maestro se encontraba en su lecho de muerte.
Aquejado por una deficiencia renal (uremia) y una fractura sufrida durante una caída, falleció en el Hospital Rosales de la ciudad de San Salvador, en los primeros cinco minutos del sábado 24 de septiembre de 1955.
Algunas de sus obras, publicadas en limitadas ediciones, son: Poesía (cuadernillo poético, San Miguel, 1877), Versos (1884); Ursino (drama, 1887); Júpiter (drama, 1895); Estudio y resumen del `Discurso sobre el Método' de Descartes (1901); Tradiciones (sobre la obra homónima de Ricardo Palma, 1901); Conde de San Salvador o el Dios de Las Casas (novela, 1901) y El cancionero del siglo XIX (¿1929-1930?), formado por traducciones de fragmentos de famosas composiciones operéticas en francés, inglés, italiano y alemán.
También son de su autoría 1814 (ensayo histórico, 1905); Obras (tomo I, de gran formato, 1913); Cuentos y narraciones (1931); Héspero (teatro, 1931); Discursos, estudios y conferencias (1941); La princesa Citalá (teatro, 1946); Cuento de marinos (narración en verso, 1947) y Sóteer o Tierra de preseas (poema épico, 1949), quizá su obra maestra. En 1961, la Dirección General de Publicaciones del Ministerio de Educación publicó una Antología de sus poemas, prologada por Luis Gallegos Valdés.
En la segunda mitad del siglo XX, el rostro de Gavidia fue estampado en materiales perdurables por el escultor argentino Máximo Maldonado (mayo de 1958, contratado por Ricardo Salaverría, embajador salvadoreño en Argentina) y por el arquitecto y escultor salvadoreño Enrique Salaverría, cuyo trabajo aún puede ser apreciado en la escalinata principal de la Biblioteca Nacional de El Salvador, en el centro de la ciudad capital. Además, en septiembre de 1965 fue puesta en circulación una serie de estampillas postales, de diversos valores y colores, con su efigie impresa.
A fines de agosto de 1959, los integrantes de la Asociación Juvenil "5 de noviembre" sostuvieron varios encuentros en su local capitalino (no. 612 de la 3ª. avenida norte), con miras a fundar el Museo "Francisco Gavidia", con libros y pertenencias personales del prolífico escritor, en un esfuerzo cultural que no prosperó por diversas razones.
Cuatro años después de su fallecimiento, la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA), la Academia Salvadoreña de la Lengua y la Junta Nacional de Turismo le tributaron varios homenajes nacionales y centroamericanos, con diversas actividades organizadas bajo la "Semana de Gavidia". Entre las más importantes, efectuadas en la mañana del viernes 25 de septiembre de 1959, se destacaron la colocación de una placa sobre su tumba, la inauguración de la rotonda "Gavidia" -como parte de los rincones del Jardín de los Poetas, en el turicentro Los Chorros, sobre la carretera hacia el occidente del país- y una exposición museográfica gavidiana, instalada en la mansión "Pino Alto", sede de la ODECA, ahora ubicada en el interior del Centro Comercial Galerías, en la colonia Escalón. Finalmente, algunos de esos objetos, fotografías y libros fueron entregados a la Biblioteca Nacional de El Salvador, donde se extraviaron con el paso de los años.
Durante la primera invasión militar al campus de la Universidad de El Salvador, ocurrida en la noche del viernes 2 de septiembre de 1960, un óleo de Gavidia, realizado por el artista y docente español Valero Lecha, fue cortado en pedazos por los soldados y policías. Algunos años más tarde, ese cuadro fue sometido a profundos trabajos de restauración.
Entre 1958 y 1969, el conocimiento de su vida y obra se vio favorecido con la publicación de varios ensayos y trabajos investigativos, entre los que se destacan Gavidia, el amigo de Darío (de José Salvador Guandique, dos tomos), Gavidia y Darío: semilla y floración del mo-dernismo (de Cristóbal Humberto Ibarra), Gavidia: poesía, literatura, humanismo (de Mario Hernández Aguirre), Gavidia, entre raras fuerzas étnicas (de Juan Felipe Toruño), Francisco Gavidia, la odisea de su genio (de Roberto Armijo y José Napoleón Rodríguez Ruiz, dos tomos. Esta obra obtuvo el primer premio del Certamen Nacional de Cultura, 1965) y Magnificencia espiritual de Francisco Gavidia (trabajo biográfico redactado por su nieto, José Mata Gavidia).
En el primer trimestre de 1962, varios intelectuales nacionales mocionaron, mediante las páginas de los periódicos, para que las autoridades nacionales le otorgaran el nombre de Gavidia a la Biblioteca Nacional de El Salvador. Hasta la fecha, esas sugerencias aún esperan una respuesta.
En seguimiento de la obra recopiladora iniciada por el Lic. Mata Gavidia en 1957, el investigador salvadoreño Carlos Cañas-Dinarte ha reunido, desde 1994 hasta la fecha, un total de doce volúmenes de materiales gavidianos, dispersos en periódicos y revistas de distintas partes del mundo. Algunos de esos escritos fueron empleados para la redacción de La narrativa de Francisco Gavidia, breve monografía para optar a la Licenciatura en Letras de la Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas" (UCA, San Salvador, 1999), en la que Cañas-Dinarte plantea que la mitad de las narraciones escritas por el polígrafo salvadoreño durante sus 75 años de vida literaria (1875-1950) está aún pendiente de publicarse, con lo que se complementaría al libro Cuentos y narraciones (San Salvador, 1931).
Como fruto de los trabajos compilatorios de Mata Gavidia y Cañas-Dinarte, la bibliografía gavidiana se ha visto incrementada con la publicación de Obras completas (poesía, San Salvador, Dirección de Publicaciones del Ministerio de Educación, tomos I y II, 1974 y 1976) y la próxima aparición de Teatro (San Salvador, Dirección de Publicaciones e Impresos-CONCULTURA, en prensa).
Aunque buena parte de sus escritos se perdieron por desidia gubernamental en la década de 1980, sus descendientes -establecidos en la capital guatemalteca- aún conservan algunos originales y copias de textos, guardados en el archivo del ya fallecido Lic. Mata Gavidia, quien sin duda fue el más grande conocedor de la obra de este escritor nacional.
La más extensa bibliografía y hemerografía gavidianas fue reunida por Víctor René Marroquín y divulgada por la revista Anaqueles (Biblioteca Nacional, San Salvador, 1970). Durante las últimas tres décadas del siglo XX, su autor actualizó esos listados y escribió un libro, aún inédito.
A lo largo de la vigésima centuria, ostentaron el nombre de Francisco Gavidia una revista mensual (San Salvador, agosto de 1915); una medalla del Ateneo de El Salvador, un colegio privado (dirigido por Marcos Alemán, Celestino Castro y Francisco Arévalo, San Salvador, viernes 15 de mayo de 1936); un anaquel de la biblioteca Unión Cívica Radical (Córdoba, Argentina, febrero de 1943); un aula de la Escuela "República de El Salvador" (Managua, agosto de 1945); un premio del certamen literario estudiantil anual de la universidad de El Salvador (1951) y otro de la Universidad Hispanoamericana de Santa María La Rábida (Huelva, España); la biblioteca pública de San Pedro Nonualco (septiembre de 1952) y la de la Facultad de Humanidades de la Universidad de El Salvador (1953); el Colegio Panamericano de San Salvador (fundado en 1953 por el profesor Alejandro Osorio); el salón de actos de la embajada salvadoreña en Buenos Aires (Argentina, 1953) y la biblioteca de la Escuela Normal de Maestras "España" (San Salvador, 11 de octubre de 1954).
Entre otros espacios culturales y obras físicas que también fueron bautizados con su nombre se encuentran un Frente Cultural Estudiantil (creado en la capital salvadoreña, el 30 de marzo de 1957, por estudiantes de las Escuelas Normales de las ciudades de San Miguel y San Salvador); una sala de la Biblioteca Nacional de Brasil (marzo de 1958); una medalla nacional al mérito intelectual (noviembre de 1965); sendas calles de la capitalina colonia Escalón y del Puerto El Triunfo (Usulután); una avenida de Cuisnahuat (Sonsonate); una escuela rural mixta en el cantón Lourdes (Colón, departamento de La Libertad), las escuelas urbanas mixtas unificadas de El Refugio (Ahuachapán) y el barrio Concepción (Dulce Nombre de María, Chalatenango), la Facultad de Cultura General y Bellas Artes de la Universidad "Dr. José Matías Delgado" (1979) y una universidad privada de San Salvador (marzo de 1981).

En su ciudad natal, su nombre figura en la Escuela Normal Rural (establecida el 10 de marzo de 1951), una biblioteca pública, una calle (colonia 15 de septiembre), una sala de cine (inaugurada el sábado 16 de noviembre de 1957, se encuentra en estado ruinoso en la actualidad), un instituto nacional y una condecoración municipal (creada el 4 de junio de 1986).