Carlos A. Imenda

CARLOS ARTURO Imendia Sigüenza nació en la ciudad de Sonsonate, el 5 de mayo de 1864.
El 6 de febrero de 1879, mientras aún era estudiante del sonsonateco Colegio de Guadalupe -establecido en octubre de 1878 por el fraile chiapaneco José Patricio Ruiz, llegado a El Salvador en 1872, cura párroco de la Catedral local y fallecido a las 15:00 horas del Lunes Santo (12 de abril) de 1897-, fue nombrado catedrático honorario de francés del mismo establecimiento.
El 11 de septiembre de 1882, con el voto unánime de las más altas autoridades educativas del país, se bachilleró en Ciencias y Letras, tras lo que cursó los años iniciales de Derecho en la Universidad de El Salvador, estudios que abandonó a favor del magisterio.
Fundador de la Escuela de Artesanos de Sonsonate, dirigió el Liceo San Agustín (Sonsonate, 1887, situado donde hasta ya muy entrado el siglo XX funcionaban la oficina telegráfica y la escuela de niñas no. 1) y el Colegio de Ahuachapán (1904), desempeñó cargos administrativos en la Junta de Educación de su departamento natal (1889) y del Ministerio de Instrucción Pública (San Salvador), para luego fungir como diputado suplente por Sonsonate (1895) y como prosecretario de la Junta de Caridad de la misma ciudad (1896).
El 16 de enero de 1891 contrajo nupcias con Rosa Boquín y Guzmán, en una ceremonia desarrollada en la ciudad de Sonsonate.
Se desempeñó como redactor de los periódicos La asociación (1889), La palmera (quincenal, Sonsonate, febrero de 1892), El pueblo libre, Notas literarias y La nueva enseñanza (1899), algunos de ellos elaborados con el concurso de los intelectuales Rubén Rivera y Alberto Luna. Fue también agente local de ventas de La edad de oro (revista infantil neoyorquina dirigida entre julio y octubre de 1889 por el patriota y escritor cubano José Martí), de la casa fotográfica United Artists Association (1893) y del periódico sansalvadoreño El dos de abril (1895).
Integrante honorario o de número de la Sociedad Científico-literaria "La Juventud" (1881), de la Academia de Ciencias y Bellas Artes (1888), de la Sociedad Pedagógica de El Salvador, del Ateneo de Lima (Perú), de la Societé pour L'Instruction Élámentaire (París), de la Sociedad Geográfica (Madrid) y de la Sociedad La nueva generación (San Salvador), fue vocal de los congresos Internacionales de Americanistas (París y La Rábida) y del Geográfico Hispano-Portugués-Americano (París).
Fue amigo de Rubén Darío durante la primera estancia del escritor modernista nicaragüense en San Salvador (1882-1883), cuando ambos tomaban parte en las veladas lírico-musicales organizadas por su asociación juvenil. Reasumida la amistad durante la visita que Darío hiciera a las propiedades costeras del doctor Rubén Rivera (Sonsonate, 1889), volvió a reunirse con él en New York, en 1893, cuando el ya célebre vate se preparaba para viajar a Buenos Aires, en calidad de cónsul de Colombia.
Textos poéticos suyos fueron publicados por revistas neoyorquinas, guatemaltecas y costarricenses, al igual que por los órganos nacionales La juventud salvadoreña, Diario del Salvador, Repertorio salvadoreño, La república de Centro América, La nueva era, Repertorio del Diario del Salvador, El porvenir de Centro América y otros.
Tras la frustración por Páginas rimadas (1889), un libro de versos de Imendia que nunca fue editado por la tipografía de La revista ilustrada (New York), vino la publicación de Impresiones (Sonsonate, tipografía de J. F. Velásquez, 1887, poema surgido tras la muerte de su madre), del poemario Lugareñas (San Salvador, Imprenta Nacional, 1894; dedicado al doctor Rubén Rivera, prologado por Gavidia desde 1889 y dotado con una carta literaria del hondureño Doroteo Fonseca); las letras y partituras de Cantos escolares (tomo redactado en colaboración con el músico Ciriaco de Jesús Alas, Tipografía Musical, 1899), así como el volumen de prosas y poemas Estelas (Imprenta Nacional, 1900, dedicado a Joaquín Bernardo Calvo y con prólogo de Modesto Barrios).
Autor de las letras de los himnos del Liceo de San Agustín y A la bandera salvadoreña, así como de los discursos de apertura de los parques "Rafael Campo" (Sonsonate, 15 de septiembre de 1898) y "Gerardo Barrios" (San Salvador, 1 de enero de 1901, primera obra del siglo XX salvadoreño, ahora denominada Parque Bolívar), la mayoría de su producción literaria permanece dispersa en periódicos y revistas de la época.
Algunos de sus trabajos poéticos fueron traducidos al sueco, inglés y francés. En junio de 1904, su cuento El faro del señor Lucas se hizo acreedor del segundo premio en el concurso literario nacional convocado por el capitalino Diario del Salvador.
Enfermo desde agosto de 1904, falleció en el centro de la ciudad de Ahuachapán, a las 15:30 horas del 30 de noviembre de ese mismo año, víctima de complicaciones cardíacas y palúdicas. El 5 de diciembre el periódico ahuachapaneco La nueva era sugirió que se recaudara dinero para su viuda y huérfanos, moción que fue recogida por el capitalino Diario del Salvador, aunque sin mayores resultados para esa desamparada familia.
El 7 de noviembre de 1920, la Municipalidad de Sonsonate acordó realizar las gestiones pertinentes para trasladar los restos mortales de Imendia a su ciudad natal, aunque dicho propósito solo pudo concretarse dos décadas más tarde, luego de gestiones emprendidas por el poeta Alfonso Espino a través de las páginas editoriales de El Diario de Hoy (noviembre de 1939). Para ese momento, el centro escolar del barrio La Trinidad, en Nahuizalco -escuela construida por el arquitecto italiano Augusto Baratta, durante la presidencia del doctor Pío Romero Bosque- ostentaba el nombre de Imendia desde hacía diez años.

Además de ese homenaje arquitectónico, la medalla anual al mérito magisterial, otorgada por la municipalidad de Sonsonate, también fue designada con el apelativo de este pedagogo y escritor salvadoreño.