Alfonso Quijada Urias

JOSÉ ALFONSO Quijada Urías nació en Quezaltepeque, departamento de La Libertad, el 8 de diciembre de 1940.
Poeta y narrador de gran influencia local y trascendencia latinoamericana, se dio a conocer en 1960, mientras cursaba sus estudios en el Plan Básico de Orientación "José María Peralta Lagos", de su localidad natal. En ese año, las páginas de El niño y su mundo (lunes 15 de febrero de 1960), dirigidas en El Diario de Hoy por el poeta Ricardo Martell Caminos, le dieron cabida a su poema Amoroso canto a la ciudad soñada.
En noviembre de 1962, ganó el segundo lugar, compartido con David Escobar Galindo, en el II Certamen Cultural de la Asociación de Estudiantes de Humanidades de la Universidad de El Salvador. Al año siguiente, obtuvo el tercer premio de poesía en los Juegos Florales de Zacatecoluca y se hizo de otras preseas poéticas en las justas literarias de Usulután (1965) y Nueva San Salvador (1966).
Impulsado por Roberto Armijo e Ítalo López Vallecillos desde las páginas del periódico La tribuna, Quijada Urías -o Kijadurías, como también calza sus trabajos- formó parte del Círculo Literario Universitario, donde compartió afanes e intereses con ellos, al igual que con Roque Dalton, José Enrique Silva, Jorge Arias Gómez, René Arteaga, Manlio Argueta, José Napoleón Rodríguez Ruiz y muchos más.
Con otros escritores de la autodenominada Generación Comprometida publicó las dos épocas de la revista literaria La pájara pinta. Trabajador de la Editorial Universitaria del Alma Mater salvadoreña, su quehacer poético -influido por la experimentación de las drogas vigentes en las décadas de los 60 y 70- estaba más cercano a los talantes de Arthur Rimbaud, Dylan Thomas, el beat Allen Ginsberg y el maestro soto zen Ryokan (1758-1831) que al espíritu de Ernesto "Che" Guevara y otros adalides de la revolución cubana.
En 1967 no solo ganó el primer premio poético de los Juegos Florales de Quetzaltenango (Guatemala), sino que también dio a conocer varios de sus poemas en el volumen conjunto De aquí en adelante (San Salvador, Los cinco ediciones-La idea), publicado por él, Manlio Argueta, Roberto Armijo, Tirso Canales y José Roberto Cea.
Con sus obras Sagradas escrituras (1969) y El otro infierno (1970) logró sendas menciones honoríficas en el certamen literario anual de Casa de las Américas (La Habana, Cuba), antes de hacerse con el máximo galardón en la primera Bienal de Poesía Latinoamericana (Panamá, 1971).
Salió de El Salvador con rumbo a la Nicaragua sandinista en 1981. Managua fue la primera etapa de un largo periplo como traductor y residente, el cual prosiguió por las calles de México, Vancouver, París, La Habana, Madrid, Moscú y New York.
Entre sus obras poéticas publicadas se encuentran Poemas (San Salvador, 1967), Los estados sobrenaturales y otros poemas (San Salvador, 1971, sobretiro de la revista La universidad), Reunión (antología, dedicada a su amigo Alfonso Hernández, México, Claves Latinoamericanas, 1992), Obscuro (San Salvador, Mazatli, 1997, impreso antes en la capital mexicana, en edición artesanal del autor), Gotas sobre una hoja de loto ("conversiones" o traducciones de la poesía de Ryokan, Vancouver, Canadá, 1997), La esfera imaginaria (Vancouver, Ediciones Marginales, colección Disco Rayado, 1997), Es cara musa (San Salvador, DPI-CONCULTURA, 1997) y Toda razón dispersa (antología personal, San Salvador, DPI-CONCULTURA, 1998, 187 págs., con presentación de Luis Alvarenga). Este último libro reúne escritos redactados entre 1967 y 1993 e incluye poemarios como De este tiempo (1994) y Alteración del orden (1996).
Sus títulos de narrativa comprenden a Cuentos (San Salvador, 1971), Otras historias famosas (San Salvador, 1974), La fama infame del famoso a(pá)trida (San Salvador, 1979), Para mirarte mejor (antología personal, Tegucigalpa, Guaymuras, 1987, con palabras de Manlio Argueta), Gravísima, altisonante, mínima, dulce e imaginada historia 1967-1991 (San Salvador, 1993) y Lujuria tropical (novela, San Salvador, 1996).

Libros suyos y partes de su obra han sido traducidos al inglés, ruso, holandés, francés e italiano. Fuera de algunos poemas sueltos traducidos por Barbara Pascke, la mayor colección de su obra vertida al inglés se titula They come and knock the door (Willimantic, Connecticut, 1991, 61 págs.) y fue traducida por "Bud" Flakoll.