Alice Lardé de Venturino

NACIÓ EN San Salvador, a las 07:00 horas del 29 de junio de 1895, en el hogar compuesto por el ingeniero químico Jorge Lardé Bourdon, la profesora Amelia Arthés Echeverría y trece hermanos y hermanas más, cuyas infancias transcurrieron en la finca familiar situada en Asino, en las riberas del lago de Ilopango.
Investigadora científica, pedagoga, filósofa, poetisa y compositora, dio a conocer sus primeros trabajos en la revista sansalvadoreña Espiral (1919-1922), editada por Enrique Lardé y Miguel Ángel Chacón, publicación en la que también presentaron trabajos Salarrué, Carmen Brannon (luego Claudia Lars), Manuel Andino, Julio Enrique Avila, Juan Ulloa, Tula y Julia van Severén, Carlos Bustamante, Toño Salazar, Alfredo y Miguel Ángel Espino, Ramón de Nunfio y otros.
Mientras desarrollaba sus labores en esa publicación periódica, se vio entusiasmada platónica y epistolarmente por el destacado intelectual hondureño Froylán Turcios.
El 12 y 16 de julio de 1924 -en una ceremonia desarrollada en la capitalina Iglesia de San Francisco, a las 06:30 horas- se unió en matrimonio con el afamado sociólogo chileno Dr. Agustín Venturino, con quien procreó una sola hija, Alice Gabriela (1925), ahora de MacArdle y residente en Inglaterra.
Ausente del país por más de medio siglo, colaboró en el vespertino Patria (1928) con cartas y escritos remitidos desde Buenos Aires, aunque páginas sobre sus materiales científicos y bibliográficos fueron publicadas por los periódicos mexicanos El heraldo, Revista de revistas, La revista de Yucatán, Excelsior y más. Su amplio trabajo intelectual y su profunda nostalgia por el terruño llevaron a su amigo Salarrué a dedicarle su libro Cuentos de barro (San Salvador, 1933).
Creadora de técnicas de ultramicroscopía y procedimientos de investigación por el sistema ocular in vivo, presentó sus trabajos en diversas sociedades académicas y universidades de América y Europa, pues tuvo ocasión de participar en los congresos Internacional Femenino (Buenos Aires, Argentina, 1925), Internacional Femenino a Favor de la Paz (Río de Janeiro, Brasil, 1927), Internacional de Sociología (París, Francia, 1937), del Instituto Panamericano de Geografía e Historia (Caracas, Venezuela, 1946), Científico General (Santiago, Chile, 1950), del Instituto Geográfico Militar (Santiago, Chile, 1951) y del Instituto Geográfico (Washington D. C., Estados Unidos, 1952).
Honrada por la membresía de diversos institutos y academias del Viejo y Nuevo Continentes, perteneció a las Sociedades de Geología y Geografía (Francia), Academia de Ciencias de Córdoba (España), Academia Hispanoamericana de Ciencias y Letras de Cádiz (España), Sociedad Científica de Chile, Institutos Histórico y Geográfico de Brasil (Río de Janeiro, Parayba, Victoria, Ceara, Sergipe, etc.), Sociedades Geográfica e Histórica de La Paz, Potosí y Cochabamba (Bolivia), Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala, Instituto Hispanoamericano de Relaciones Culturales de Guayas (Ecuador), Centro Geográfico del Atlántico (Colombia), Centro para el Progreso de la Odontorradiología (Argentina), Centro Cultural de Ica (Perú), Ateneo de El Salvador, Ateneo Salvadoreño de Mujeres, Mesa Redonda Panamericana, Instituto Salvadoreño de Cultura Hispánica y muchos más.
Desde diciembre de 1939 y febrero de 1940, respectivamente, una escuela pública de Iquique y la biblioteca pública de la Escuela Superior de Niñas no. 42, localizada en Cerro Barón (Valparaíso, Chile), ostentan el nombre de esta salvadoreña versada en ciencias y letras, quien fuera homenajeada por la Asamblea Legislativa (noviembre de 1976), la Alcaldía Municipal de San Salvador, el Ministerio de Educación, la Dirección General de Correos y diversas entidades sociales y culturales del país.
De manera temporal, retornó al país en compañía de su esposo. Ambos arribaron a bordo del vapor Tritone, el cual fondeó en el puerto de La Libertad, a fines de noviembre de 1954. Dos semanas después de su llegada, la doctora Lardé de Venturino ofreció tres conferencias científicas sobre sus investigaciones eléctricas en el paraninfo del antiguo edificio de la Universidad de El Salvador, en el centro de San Salvador. A partir del 27 de enero del año siguiente, su esposo desarrolló, en el mismo lugar, dos ciclos de conferencias sobre sociología educacional y sociología general americana.
Como homenaje a su labor educativa e intelectual desarrollada fuera del país, la Dra. Lardé de Venturino fue objeto de un emotivo concierto de música clásica, patrocinado en febrero de 1955 por las alumnas de la capitalina Escuela Normal de Maestras "España".
Gracias a la postulación hecha por la Mesa Redonda Panamericana, capítulo El Salvador, el 27 de octubre de 1979 fue galardonada por la Unión de Mujeres Americanas (New York) con el título continental de Mujer de las Américas 1979-1980, nominación que ya antes habían recibido la pianista, folclorista y compositora salvadoreña María Mendoza de Baratta (1969), la exprimera dama estadounidense Eleanor Roosevelt y la escritora chilena y Premio Nóbel de Literatura Gabriela Mistral.
Falleció en su casa del barrio capitalino de San Jacinto, el jueves 13 de octubre de 1983. El sábado 15, a las 15:00 horas, tuvo lugar la misa de cuerpo presente en la Iglesia de San Jacinto y después sus restos fueron conducidos y sepultados en el Cementerio General de San Salvador. Unos años más tarde, sus despojos mortales fueron exhumados y trasladados al "Rincón de los poetas", del cementerio privado Jardines del Recuerdo, al sur de San Salvador.
Entre sus obras impresas se destacan Pétalos de alma (poesía, San Salvador, Editorial La Prensa, 1921), Alma viril (poesía, Santiago de Chile, Nascimento, 1925, con palabras preliminares de José Santos Chocano), Sangre del trópico (prosa poética, Santiago de Chile, Nascimento, 1925), Alice Lardé: antología (Barcelona, Cervantes, 1925, tomo 53 de la colección Las mejores poesías líricas de los mejores poe-tas), Belleza salvaje (poesía, Madrid, Espasa Calpe, 1927), El nuevo mundo polar (poesía, Barcelona, Cervantes, 1929), La dinámica terrestre y sus fenómenos inherentes. América: arista principal de nuestro mundo (Santiago de Chile, El Imperial, 1943), ¿Es la electricidad el origen de la vida y de la muerte? (Santiago de Chile, El Imparcial, 1943) y Mi América: odisea de un colegial salvadoreño a través de Centro y Sudamérica (según la geografía estética, nueva ciencia didáctica creada por la autora, Argentina, Ruiz, 1946).
A esas publicaciones se suman los ensayos Fórmulas gráficas del vitaoculicopio y del oculivita. Procedimientos de investigación científica por el sistema ocular in vivo, la vida celular y la constitución de la materia (Uruguay, Central, 1950), La electricidad: Alma mater universal. Fenómenos cosmológicos y biopsicológicos (Barcelona, Cervantes, 1954), La electricidad en los fenómenos biopsicológicos (Barcelona, Cervantes, 1954), La frigidez sexual en la mujer: Estado psíquico y mental de frustración (México, Costa Amic, 1967) y el volumen poético antológico Grito al sol (selección de la autora, San Salvador, Imprenta Nacional, 1983).
Al momento de su muerte, dejó una treintena de obras inéditas, entre las que merecen citarse El asombroso mundo de los átomos; Génesis del mundo y de la humanidad; La asombrosa fisiología del ojo y sus fenómenos luminosos y cromáticos; Geografía estética: fundamentos esenciales, aplicación y expresión; El arte como terapéutica: efectos físico-químicos de la música instrumental y vocal en la biología y psiquis humana y animal; Geografía estética de El Salvador; Consejos a mi hija y a la tuya; La confesión de Edith (definido por ella misma como el "nuevo Cantar de los cantares"), Sol entre las brumas (poemas), Chispazos (pensamientos), Antología poética (preparada por David Escobar Galindo) y seis grandes volúmenes con dibujos especiales, explicaciones, formas y funciones de los materiales interoculares in vivo.
En diciembre de 1997, por encargo expreso de Gabriela MacArdle -la hija de esta destacada escritora e investigadora-, Maryna Olano de Bardi entregó al diario La Prensa Gráfica un significativo donativo cultural, consistente en poco más de un centenar de libros y preseas, extraídos de la colección y biblioteca privadas de la doctora Lardé de Venturino.
En conmemoración del Día de la Hispanidad de 1998, la Dirección General de Correos, una dependencia del Ministerio del Interior de la República de El Salvador, y la Unión Postal de las Américas, España y Portugal (UPAEP) pusieron en circulación 1.2 millones de sellos postales de la serie América 98-Mujeres destacadas, con valores de uno y cuatro colones, en los cuales figuraban las fotografías de la doctora Lardé de Venturino y de María de Baratta.

Además, el rostro de la doctora de Venturino también apareció en el matasellos que se estampó en los sobres conmemorativos del primer día de emisión, distribuidos en ese evento social-cultural celebrado en la mañana del 12 de octubre de 1998, en el salón de actos del capitalino Centro Cultural Salvadoreño.