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Humor de Chambita .com

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El Loro y el mago
Había un mago que trabajaba en un barco y tenía un loro parlanchín, que siempre que hacía magia lo llevaba encima del hombro. En una actuación esto fue lo que ocurrió:

"Señoras y señores con ustedes el mago Monchi con su loro Pedro". Aplausos. Sale el mago y empieza a hacer sus trucos. En el momento en que mete un reloj en sombrero y saca un conejo, dice el loro: "¡El reloj está debajo de la mesa!"

Otro truco: El mago pone a una chica en un baúl y la hace desaparecer. Dice el loro: "La chica se ha ido por la puerta que está debajo de la mesa!"

De pronto llega una tormenta y el barco se hunde y sólo sobreviven el mago y el loro. Pasan días y días y el loro no dice nada. El mago dice: "Habla ahora. ¿Por qué no hablas?" El loro sigue callado.

Al cabo de un mes, dice el loro: "Me rindo, dime donde carajos escondiste el barco."

 

Máquinas inteligentes

Pedro estaba en la sala de espera de un aeropuerto, cuando vio una báscula computarizada que daba el peso y revelaba la fortuna. Decidió hacer la prueba, metió una moneda en la ranura y leyó en la pantalla: "Usted pesa 88 Kilos, es casado y está a punto de viajar a San Diego".

Pedro se quedó anonadado. En seguida, otro hombre usó el aparato. Esta vez la pantalla puso el siguiente mensaje: "Usted está divorciado, pesa 94 Kilos y se dispone a viajar a Chicago". Pedro le preguntó: ¿Es cierto que usted es divorciado y se dispone a viajar a Chicago? Así es, contestó el otro hombre. El asombradísimo Pedro corrió al baño, se cambió de ropa, se puso unos lentes oscuros y volvió a pesarse en aquella báscula. Esta vez el mensaje fue: "Usted sigue pesando 88 Kilos, todavía está casado, y acaba de perder su vuelo hacia San Diego".

El retrete de oro

Es un tío que va de bar en bar tomandose copas, en esto que llega a uno y le dice al camarero:

"Donde está el servicio."
"La segunda puerta a la derecha."
Entra el tío se pone a cagar, mira hacia abajo y dice:
"Ostias, un retrete de oro, cuando se lo cuente a mis amigos van a flipar."
Para el otro dia ya le había pasado la borrachera y ve a sus amigos y les dice:
"Ayer entre en un bar que tenían un retrete de oro."
"Como va a ser de oro, tu estabas muy borracho seguro."
"Que es cierto, lo que ocurre es que no me acuerdo en que bar fue, vamos a ir uno por uno y preguntamos"

Se van de bar en bar preguntando:

"¿Ustedes tienen retrete de oro?"
"No, nosotros no."
Y así con un montón de bares, hasta que llegan a uno y vuelven a preguntar:
"¿Ustedes tienen retrete de oro?"
Y dice el camarero gritando:
"Manolo, Manolo aquí está el que te vino a cagar en el trombón."

 

Venga adelante

Un hombre iba de vacaciones en el automóvil con su familia. Su suegra gritaba y gritaba, molestaba, era insoportable. El hombre ya se estaba poniendo nervioso, hasta que detiene el auto, se baja, abre la cajuela y le dice a su suegra: "¡Está bien!, venga adelante con nosotros!"

El rey loro

Había un loro en una rama de un árbol que gritaba a todo pulmón: ¡YO SOY EL REY DE LA SELVA! ¡YO SOY EL REY DE LA SELVA! En ese momento llegó el León y de un zarpazo lo mandó lejos herido, desplumado y, además, inconsciente.

Al rato pasaron unos ecologistas y se llevaron al lorito para curarlo. Una vez que le habían curado todas sus heridas lo colocaron en una jaula. Al cabo de 2 horas reaccionó el lorito y empezó a gritar: ¡Cómo le habré dado su tunda al león que hasta me metieron preso!

El enviado de Dios

Eran dos argentinos sentados en un bar hablando de cosas hasta que llegan al tema de la religión y entonces uno de ellos dice:

"Sabés, yo soy el enviado de Dios."

Con lo cual el otro salta:

"Pero, ¿que decís? Soy yo el enviado de Dios."

Y asi se inicia una discusión sobre cual de ellos dos es el enviado de Dios hasta que uno de ellos sugiere preguntarle a un señor que estaba sentado solo en la mesa contigua:

"Disculpa, ¿a vos cual de nosotros dos te parece que es el enviado de Dios?"

A lo cual el señor responde:

"Que yo sepa aun no he enviado a nadie".

La receta

Una mujer entra en una farmacia y le dice al farmacéutico:

- Por favor, quisiera comprar arsénico.

Dado que el arsénico es muy venenoso, el farmacéutico quiso saber más antes de proporcionarle la sustancia.

- ¿Y para qué querría la señora comprar arsénico?

- Para matar a mi marido.

- ¡Ah, caray! Pues lamentablemente para ese fin no puedo vendérselo.

La mujer, sin decir palabra, abre la cartera y saca una fotografía del marido hijo de ... con la mujer del farmacéutico...

  1. ¡Mil disculpas! -dice el farmacéutico- no sabía que traía receta...

 

El borracho del poste

Este era un borracho que ya estaba tan pedo (borracho), que decide subirse a un poste. En eso pasa un policia y le pide que se baje. El borracho baja a donde está el policia y el policía le pregunta:

- ¿Quien es usted?

- ¿No she acuerda de miii?

- No yo no lo conozco, digame ¿quien es usted?

- Pero de verdad ¿no shhhe acuerda de miii?

- Que no pinche borracho, ¿quien eres?

- ¡¡¡Shhoy el que eshtaba en el poste!!!




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